El cuidado de las personas mayores se ha convertido en un ámbito prioritario dentro de la gestión social, sanitaria y familiar.
El aumento de la esperanza de vida plantea nuevos escenarios donde no basta con responder a la dependencia cuando aparece, sino que resulta imprescindible anticiparse.

Planificar el cuidado permite cuidar la salud, preservar la autonomía personal y asegurar que las decisiones importantes se tomen con criterio, respeto y seguridad jurídica, incluso cuando la persona pueda llegar a encontrarse en una situación de vulnerabilidad.
Planificación del cuidado y atención domiciliaria en el envejecimiento
A lo largo del proceso de envejecimiento, las necesidades de apoyo pueden variar de manera progresiva o surgir de forma inesperada. Enfermedades crónicas, limitaciones físicas o deterioro cognitivo pueden reducir la capacidad de una persona para desenvolverse con normalidad en su día a día. En este contexto, la planificación del cuidado se convierte en una herramienta clave para evitar decisiones improvisadas y escenarios de urgencia que afectan tanto a la persona mayor como a su entorno familiar.
Planificar implica analizar posibles escenarios futuros y definir de antemano qué tipo de apoyos serán necesarios. Este enfoque permite que la persona mantenga el control sobre su proyecto vital, incluso si en algún momento pasa a una situación de discapacitado desde el punto de vista funcional o cognitivo. La planificación facilita una transición ordenada entre distintos niveles de apoyo, desde la ayuda puntual hasta la atención continuada.
El cuidado en el domicilio juega un papel central en este modelo. Permanecer en un entorno conocido favorece el bienestar emocional, reduce el impacto psicológico del envejecimiento y contribuye a mantener hábitos y rutinas saludables. Los servicios de atención domiciliaria permiten una atención flexible y personalizada, adaptada a la evolución real de cada persona, y resultan fundamentales para cuidar la salud física y mental a largo plazo.
En Barcelona y en el conjunto de Cataluña, Institució Ibars se ha consolidado como una entidad de referencia en la asistencia a personas mayores. Su modelo se basa en la evaluación individualizada, la profesionalización del cuidado y el seguimiento continuado, aspectos especialmente relevantes cuando existe dependencia o riesgo de discapacidad, donde la estabilidad del servicio marca la diferencia en la calidad de vida.
La designación de asistencia ante notario como garantía de autonomía
La planificación del cuidado no puede limitarse al ámbito asistencial. El componente legal adquiere una relevancia creciente cuando existe la posibilidad de que la persona pierda capacidad para tomar decisiones por sí misma. En este sentido, la designación de asistencia ante notario se presenta como una herramienta fundamental dentro del nuevo marco de apoyo a las personas con discapacidad.
Mediante la designación de asistencia ante notario, la propia persona puede decidir, mientras conserva su capacidad, quién le prestará apoyo y en qué ámbitos: personal, patrimonial o sanitario. Este mecanismo refuerza la autonomía jurídica y evita procesos judiciales complejos, garantizando que las decisiones futuras respeten la voluntad y los valores del interesado cuando su situación personal se vea modificada.
El notario desempeña un papel esencial al asegurar que esta designación se realice con plenas garantías legales y con una comprensión clara de sus implicaciones. Para las familias y los profesionales del sector asistencial, contar con esta previsión legal supone una mayor seguridad en la gestión del cuidado cuando la persona mayor pasa a una situación reconocida de discapacidad o necesita apoyos estables y continuados.
Desde una perspectiva técnica y de gestión, la coordinación entre atención domiciliaria y planificación legal es un factor diferencial. Integrar servicios asistenciales especializados, como los que ofrece Institució Ibars, con herramientas jurídicas como la designación de asistencia ante notario permite construir modelos de cuidado sólidos, previsibles y centrados en la persona, alineados con los estándares actuales de calidad, prevención y seguridad jurídica.



