El Hígado Graso es una patología que consiste en acumular grasa en el hígado provocando su mal funcionamiento. Puede ser debido a una ingesta excesiva de alcohol o al sobrepeso. En cualquier caso es importante saber que medidas tomar en caso de tener esta patología. Hay un tratamiento natural para el Hígado Graso que hace siglos que se utiliza, el Cardo Mariano, cuyo principio activo, la silimarina, se ha demostrado que tiene un efecto beneficioso para las personas que padecen esta dolencia.
Tomar un depurativo de origen natural como Regis H Silimarina protege y regenera la función hepática. Además de proporcionar los siguientes beneficios a personas que padecen la Enfermedad del Hígado Graso:
- Acción anti-oxidante, activando el mecanismo de protección celular.
- Refuerza las defensas en gripes, catarros, neumonías, etc.
- Depurativo y Diurético.
- Facilita el funcionamiento del tracto intestinal y hepático.
- Elimina toxinas a nivel hepático.
Si queréis tener más información sobre enfermedad, síntomas y tratamiento desde Sanibook os recomendamos el artículo de los laboratorios Global Remediation: Hígado graso. Qué es, síntomas y consejos
Tratamiento del Hígado Graso: claves para un abordaje responsable
El tratamiento del Hígado Graso no se basa en una única solución, sino en una estrategia combinada que incluya cambios en el estilo de vida, control metabólico y seguimiento médico. En la mayoría de los casos, la reducción progresiva de peso, la disminución del consumo de azúcares simples y grasas saturadas, y el aumento de la actividad física son pilares fundamentales para revertir la acumulación de grasa en el hígado.
Además, es importante vigilar parámetros como la glucosa, los triglicéridos y el colesterol, ya que el hígado graso suele asociarse a resistencia a la insulina y síndrome metabólico. Mantener una dieta rica en verduras, frutas moderadas, legumbres y proteínas de calidad puede favorecer la función hepática y reducir la inflamación.
En algunos casos, el profesional sanitario puede valorar el uso de complementos específicos o antioxidantes como apoyo, siempre dentro de un plan personalizado. El seguimiento periódico mediante analíticas y, si es necesario, pruebas de imagen, permite evaluar la evolución y ajustar las recomendaciones de forma segura y eficaz.



