Cynthia Kenyon: la vejez no es inevitable, sino un proceso que se puede anular

Cynthia Kenyon es una especialista en genética que ha hecho un descubrimiento muy importante, el gen de la muerte. Sus investigaciones presentadas en la Universidad de Cambridge y en el MIT demuestran que el envejecimiento no es inevitable, es un proceso que se puede cambiar y que por lo tanto se puede frenar. Su objetivo es lograr la inmortalidad.

La importancia de su experimento radica en que ha sido realizado con un ser vivo, el gusano C. elegans al que tras cambiar un gen le ha doblado la vida. Es un sistema que protege a las células y que también se puede aplicar a los mamíferos. La doctora Kenyon quiere que la protección de las células contra el antienvejecimiento a los seres humanos. Su técnica también ha conseguido que el pequeño murciélago de Brandt llegue a los 40 años de edad. Probando esta técnica en ratones de laboratorio han conseguido alargar su vida un 30% sin que pierdan facultades.

Su objetivo es que las personas que llegan a más de 80 años de edad no sufran los efectos degradantes de la edad y sus células se protejan. Centra sus estudios en las responsables de generar energía, las mitocondrias. Sus investigaciones también se orientan a reforzar el Sistema Inmunitario. La conclusión es que el envejecimiento es algo programado y ese proceso se puede parar.

La científica es una referencia mundial en genética del envejecimiento desde que en 1981 descubriera los mecanismos reparadores del ADN en el MIT, formó parte del equipo del nobel Sydney Brenner en Cambridge donde descubrió la mutación de un solo gen (el Daf-2) podía doblar la duración de la vida del C. Elegans.

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