Hígado graso

El hígado graso no alcohólico es una patología más extendida de lo que se cree la gente. Es también conocido como esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) y  consisten en la acumulación de grasa en el hígado que NO es causa de ingerir un exceso de bebidas alcohólicas. Es una patología estrechamente relacionada con el sobrepeso. En muchas personas, el hígado graso no causa síntomas o problemas pero existe una forma más seria de la enfermedad que se conoce como esteatohepatitis no alcohólica. El hígado graso puede causar insuficiencia hepática y en algunos casos cáncer de hígado.

Definición detallada del hígado graso

Esteatosis hepática no alcohólica (EHNA) o hígado graso no alcohólico

Es una anomalía hepática que avanza de manera silenciosa y generalmente no causa ningún síntoma. Se produce por el consumo excesivo de grasas y puede ocasionar otras enfermedades como fibrosis y cirrosis hepática. 

Esteatosis hepática alcohólica (EHA) o hígado graso alcohólico

Es la etapa más temprana de la enfermedad hepática relacionada con el consumo de alcohol. Beber en exceso daña el hígado y como resultado el hígado no puede descomponer las grasas. Dentro de las seis semanas de no beber alcohol, la grasa desaparecerá. Sin embargo, si continúa el consumo excesivo de alcohol, puede desarrollar cirrosis. 

Hígado graso del embarazo

Aunque es muy raro que suceda, cuando se está en estado de gravidez, es posible que la grasa se acumule en el hígado durante el embarazo, colocando a la madre y al feto en un riesgo grave. Aun no se ha determinado la razón por la cual puede suceder u originarse esta enfermedad en el embarazo, pero algunos estudios apuntan a las hormonas como principales causantes. Una vez confirmado el diagnostico, se realiza una cirugía para sacar al bebe del vientre y realizarle los exámenes pertinentes. En cuanto a la madre, dependiendo de la gravedad de la enfermedad es posible que necesite cuidados intensivos, sin embargo, generalmente en unas semanas el hígado vuelve a la normalidad. 

Síntomas

  • Agotamiento.
  • Pérdida de peso.
  • Vómito.
  • Malestar abdominal.
  • Ictericia.
  • Picazón.
  • Inflamación en piernas y pies.

Causas del hígado graso

Como se puede diagnosticar grasa en el hígado

Chequeo de rutina. Es posible que al realizarse un examen de rutina, el medico pueda evidenciar signos de un hígado inflamado, al tocar algunas secciones del estómago, o bien, al revisar el historial médico de la persona. Los análisis de sangre. Un examen rutinario de sangre como una hematología completa, puede mostrar una elevación en las enzimas hepáticas que indicaría que se tiene hígado graso. Algunas de estas enzimas pueden ser: la alanina aminotransferasa (ALT) o aspartato aminotransferasa (AST). Los estudios de imagen. Una ecografía abdominal, puede mostrar si una persona posee grasa en el hígado. Biopsia del hígado. La biopsia de hígado se realiza una vez que se sospecha el padecimiento de que el hígado tiene grasa acumulada. Para este se realiza una cirugía, en donde el medico tomara una pequeña parte del hígado. Una vez tomada la porción, a la misma se le realizaran las pruebas pertinentes para determinar si la persona posee o no la enfermedad de hígado graso no alcohólico. 

Pronóstico y consecuencias

Según un estudio realizado, la mayoría de las personas no desarrollan ningún enfermedad secundaria por el padecimiento de hígado graso. Sin embargo, el mismo estudio arrojo que un 20% de las personas pueden presentar durante la biopsia fibrosis hepática, la cual podría agravarse y convertirse en cirrosis o cáncer hepático. El hígado graso es posiblemente el origen más frecuente de la cirrosis criptogámico (cirrosis, sin causa aparente).

Tratamiento

 No existe un tratamiento específico para el hígado graso. Sin embargo, con algunos cambios en el estilo de vida de la persona, el hígado puede volver a la normalidad.

Las mejores recomendaciones para evitar esta enfermedad

 Acudir al médico. Lo primordial y lo más significativo que se debe realizar, es acudir a un profesional de la medicina para que valore la gravedad de la enfermedad y autorice realizar las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico. Dieta apropiada. Se debe realizar una dieta adecuada para combatir la grasa del hígado, la misma debe realizarse con alimentos ricos en fibra, además de incluir vegetales y verduras. Se debe evitar terminantemente los azucares, sales y aceites. Perder peso de manera moderada. Si se busca disminuir el peso de la persona, es necesario que la misma lo haga de manera moderada a través de una dieta propuesta por el nutricionista, y realizando ejercicios que ayuden a disipar la grasa del cuerpo. Tomar agua en abundancia. El agua es imprescindible para el organismo, y cuando se padece de hígado con grasa es vital para ayudar a eliminar las toxinas que infectan el hígado. Por ello, se recomienda beber un mínimo de 2 litros de agua al día, es decir 8 vasos de agua diarios. Si el cuerpo se mantiene hidratado de manera correcta, la regeneración del hígado será realizara con mucha más rapidez. Evitar totalmente el alcohol. Cuando se padece de esta enfermedad, se es más propenso a desarrollar cirrosis. Es por ello, que se recomienda no ingerir alcohol, además de que el mismo no permite que el hígado se recupere por completo. Reducir el consumo de tabaco. El tabaco libera un exceso de sustancias tóxicas para el hígado, por lo que se debe evitar totalmente. Controlar el estrés. Al estar sometido por estrés abundante, el organismo libera hormonas llamadas adrenalina y cortisol que afectan no solo al hígado sino a todo el cuerpo en general, impidiendo que el mismo realice su trabajo correctamente. 

Complicaciones

La Esteatosis Hepática puede convertirse en cirrosis hepática o en otra enfermedad hepática grave. Si se padece de alguna enfermedad preexistente como diabetes, la misma puede causar fibrosis y en algunos casos cirrosis. 

Prevención

Para la mayoría de las personas, la clave para prevenir el hígado graso no alcohólico es el mantenimiento de un peso saludable a través de:

  • Un régimen alimenticio saludable que sea bajo en grasa y colesterol.
  • Restringiendo azúcares simples.
  • Practicando ejercicio de manera regular.
  • Es recomendable, que la frecuencia y duración de la práctica de ejercicios coincida con la ingesta calórica para que se reduzca la grasa necesaria y se mantenga un peso saludable.
  • Es necesario realizar periódicamente exámenes de sangre, en especial de colesterol y triglicéridos, para comprobar que no se esté sufriendo de hígado graso.

Si la sospecha de tener grasa en el hígado ya está planteada, se recomienda entonces realizar una biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico de manera definitiva. En caso de sufrir cirrosis hepática a causa de esta enfermedad, debe ir a un especialista para que comience el tratamiento adecuado y le informe acerca de los procedimientos a seguir. 


Autor: Sanibook | Artículos

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